jueves, 27 de noviembre de 2014

Simplemente Bob



Carta del jefe indio Seattle al presidente de los Estados Unidos


El Gran Jefe Blanco de Wáshington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Wáshington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.
¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña.

Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.

Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Wáshington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa.

La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.

Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un  salvaje y no comprendo.

No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos.

¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.

El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.

Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.

¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.

Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.

Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.

Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.

Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios.

Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca.

La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.

Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja.

Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.

¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.

¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.

La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.

La marioneta de trapo (Johnny Welch)

Si por un instante Dios se olvidara
de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida
posiblemente no diría todo lo que pienso
pero en definitiva pensaría todo lo que digo

Daría valor a las cosas, no por lo que valen
sino por lo que significan

Dormiría poco, soñaría más
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos
perdemos sesenta segundos de luz

Andaría cuando los demás se detienen
despertaría cuando los demás duermen
escucharía cuando los demás hablan
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate

Si Dios me obsequiara un trozo de vida
vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma

Dios mío, si yo tuviera un corazón
escribiría mi odio sobre hielo
y esperaría a que saliera el sol

Pintaría con un sueño de Van Gogh
sobre las estrellas un poema de Benedetti
y una canción de Serrat sería la serenata
que les ofrecería a la luna

Regaría con lágrimas las rosas
para sentir el dolor de sus espinas
y el encarnado beso de sus pétalo...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...

No dejaría pasar un solo día
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero
convencería a cada mujer o hombre de que son mis favoritos
y viviría enamorado del amor

A los hombres les probaría cuán equivocados están
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse

A un niño le daría alas
pero le dejaría que él solo aprendiese a volar

A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez sino con el olvido

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres
he aprendido que todo el mundo quiere vivir
en la cima de la montaña
sin saber que la verdadera felicidad está
en la forma de subir la escarpada

He aprendido que cuando un recién nacido
aprieta con su pequeño puño
por vez primera, el dedo de su padre
lo tiene atrapado por siempre

He aprendido que un hombre
sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo
cuando ha de ayudarle a levantarse

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes
pero realmente de mucho no habrán de servir
porque cuando me guarden dentro de esa maleta
infelizmente me estaré muriendo

martes, 25 de noviembre de 2014

9000 visitas


  Gracias por venir, no tengo cerveza para todos, pero compartiremos como podamos, que no como Podemos. Son varios años escupiendo taras mentales a este tapiz digital, con más o menos acierto pero, al fin y al cabo, se quieren a todas por igual. Hay una mezcolanza de experiencias personales, experiencias virtuales, experiencias teledirigidas a quien él o ella sabe, una humilde y desorganizada orgía de letras, versos, poesía...

  Sólo con saber que ha llegado a rincones del mundo tan dispares como China, India, Panamá, México, Estados Unidos, Reino Unido, Argentina, Alalpardo y Costa Rica me doy por satisfecho y como no, a las eternas Españas.

Dedicado a, como he dicho otras veces, todo el que se apunte a este abrazo !!!!!!!




miércoles, 19 de noviembre de 2014

Rocinante

Cabalga rocín, cabalga
y que te acaricie el viento esas crines alisadas
cabalga sin más destino que disfrutar cada instante
recorriendo los caminos que te dibujen delante

Corre jamelgo, cabalga
que nadie te obligue un giro
recorre campos y valles, montañas, ríos y...
cuando llegues al mar...
de mi parte y al oído le cuentas como te va

Trota ruano, sin miedo
olvídate de molinos que se visten de gigantes
de palmadas en la espalda con sabor a navajazo
de noblezas por escrito heredadas por sistema
de yeguas de ojos morenos con pezuñas manicura
y de yeguas de ojos claros que sólo pidan montura

De establos de raso en oro
de alfalfa con bogavante
de quien te quiera montar
y no se ponga delante
olvídate del sinónimo que la vena te desgasta
cabalga potro cabalga, hasta encontrar a tu jaca

domingo, 9 de noviembre de 2014

Parejas inanimadas


Paseos en círculo tirando de carrito
ilusiones encarceladas en lo más tradicional
no tengo nada que decirte, cariño, está todo dicho
no tengo ganas ni de reírme, futuro tardío

Un horario reprimido y normas antinatura
todos por la misma vía sin apresurar
que nadie se salga del tiesto a estas alturas
que ya está todo inventado en las formas de actuar

Viste correcto, habla correcto y si no, te corrijo
folla con tu mujer una vez a la semana sin ganas
no le dones más caricias ni le des cobijo
siempre les duele la tripa a vuestras mañanas

Ceño fruncido, arrugas antisistema, humor huido
30 años que no aparentan recién cumplidos
dónde quedan los besos y los cariños
un muro debajo del brazo trajo ese niño

Parejas inanimadas cabalgan juntas
no se miran a la cara hace más de un mes
nunca van de la mano, eso les asusta
pero cogen la pose de quererse cuando les ves

sábado, 8 de noviembre de 2014

Adicciones


Adictos al trabajo                                  
adictos al destajo
al derrape anónimo por sentir algo
adictos a las sentencias deshonestas
a los labios más prestados
a los ombligos laminados
adictos a miradas furtivas
adictos a formar filas
adictos a los abrazos o empujones
a los sauces más llorones
adictos a la simpatía inducida
adictos a la compañía
a los lunes favoritos, hay que ser imbécil
adictos a los precipicios
a los prepucios y a los fantoches
al rejoneo de mujeres de noche
adictos a la injusticia
adictos a ser adictos
adictos a los dictados doctorados
¡ adictos !
¡ adictos !
¿ otro botellín ?